miércoles, 15 de septiembre de 2010

Pequeños Universos

Convergemos hacia la espiral del tiempo
que nos marca en cada amanecer
su anhelante latido.
Erráticos de nosotros mismos,
avanzamos y retrocedemos,
buscando a tientas el espejo del camino.

Nos habitan dos colosos en incesante lucha.
Dos, que son tres. Carne y espíritu.
Y la inapelable esencia de Dios
en nuestra propia conciencia.

...Y somos al tiempo, su alimento favorito
...Y somos al camino, sus huellas y sus piedras
...Y a la batalla, pequeños universos
...Y con el juicio en el pulgar, somos a Dios
su envejecido corazón abierto o su niño.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso !!! poema, en él, el sentido mismo de la vida. Son un placer tus letras.

Helio

Bea dijo...

Muchas Gracias por tu comentario!